Fabricación aditiva como lucha contra la obsolescencia programada

Impresión 3D y la lucha contra la obsolescencia programada

Cuando se habla de impresión 3D o fabricación aditiva, la mayoría de sus usos se centran principalmente en la creación: creación de piezas con impresión 3D, creación de prototipos con impresión 3D, creación de maquetas, creación de joyas, prótesis, juguetes… ¡Son tantas las cosas que se pueden fabricar con esta tecnología! Y todas ellas desde cero, solo con una impresora 3D, un diseño inicial y un material adecuado para su impresión.

La impresión 3D ha provocado un antes y un después en la industria y en muchos otros sectores, los cuales cada vez pueden ofrecen soluciones más rápidas, económicas, eficientes y personalizadas. Crear nuevos objetos, antes puede que inimaginables, es uno de los objetivos principales en los que se centra la impresión 3D; y también uno de los motivos por los que las empresas apuestan por aplicar la fabricación aditiva en sus rutinas de trabajo. Pero sus usos no terminan aquí. ¿Podríamos llegar a utilizar la impresión 3D para reparar un objeto o dar una nueva vida a algo viejo? La respuesta es sí, pues el límite solo se encuentra en nuestra imaginación o capacidad de adaptación.

Impresión 3D para reparar y dar nueva vida a los objetos

La impresión 3D no solo puede servirnos para crear desde cero una pieza o un objeto. También puede convertirse en una herramienta de reparación para viejos objetos, poniendo fin a la ya conocida y temida “obsolescencia programada”. ¿Cómo? Fabricando objetos que puedan sustituir a otras piezas estropeadas. De esta forma, la palabra “RECICLAR” cobra mucha más vida gracias a la impresión 3D. Y ahora, todos podemos formar parte de la lucha contra la obsolescencia programada, empresas y particulares por igual.

Reparar objetos en impresión 3D en el caso de empresas:

Desde INTECH3D, en muchas ocasiones, nos encontramos con empresas industriales o especializadas en la fabricación, que quieren aplicar la impresión 3D en su metodología de trabajo para crear recambios de piezas de sus propios productos. De esta forma, la misma empresa puede encargarse de reparar mucho más rápido cualquier aparato estropeado, sustituyendo las piezas que ya no funcionan o que se han roto, por otras impresas en 3D en el momento en que se necesita.

Reparar objetos en impresión 3D en el caso de particulares:

Lo mismo puede suceder en el día a día de muchas personas. Cuando se nos rompe algún objeto, o éste deja de funcionar, podemos imprimir en 3D aquellas partes que se han roto para volver a tener el objeto en buen estado, perfectamente funcional. Si, por ejemplo, se nos rompe la varilla de las gafas o el soporte del televisor, no es necesario comprar nada nuevo: podríamos llegar a imprimir esas piezas a través de la impresión 3D, dando unos años más de vida al objeto en cuestión.

El reto de la obsolescencia programada

La mayoría de objetos ya no se crean con el objetivo de que duren el máximo número de años posible, se crean o se “programan” con una fecha de fin. Esto sucede en la mayoría de dispositivos tecnológicos (como los teléfonos móviles, ordenadores, electrodomésticos…), donde todo evoluciona a pasos de gigante y necesitamos renovar nuestros objetos a los pocos años para que éstos sean acordes a lo que se cuece en el mercado actual.

Aunque la obsolescencia programada es cada vez más común, podemos encontrar métodos para combatirla. Ya son muchas las personas de todo el mundo que luchan en contra, buscando alternativas para reparar, reciclar y dar un nuevo uso a objetos rotos o que se han quedado antiguos. Un ejemplo de ello son los Repair Cafés, una iniciativa que nació en Holanda hace 10 años y que se ha extendido en muchas ciudades de alrededor del mundo. En los Repair Cafés, las personas se reúnen para llevar sus objetos rotos y repararlos, con el objetivo de darles una segunda oportunidad. Y además de darle una nueva vida a los objetos, las personas también aprenden a ser autosuficientes, a reparar las cosas por sí mismas y a darles a los objetos la importancia y durabilidad que se merecen. Además, juntar estos Repair Cafés con la fabricación aditiva o impresión 3D, podría facilitar a las personas tanto en la reparación más rápida y efectiva de sus objetos rotos, como en el descubrimiento y aplicación de nuevas tecnologías.

La impresión 3D puede suponer una gran revolución en este sentido, pues es una herramienta perfecta para potenciar la autosuficiencia de las personas y empresas y que todos podamos poner nuestro granito de arena en la reparación, modificación o incluso mejora de objetos que ya tenemos. Así pues, podemos afirmar que la fabricación aditiva o impresión 3D actúa con un doble sentido, dándonos la posibilidad de crear nuevos objetos, pero también de reparar y reciclar aquellos que están rotos o que no usamos.

La obsolescencia programada no puede evitarse al 100%, o al menos por ahora. Pero iniciativas como éstas, junto con las herramientas adecuadas, nos hacen creer en un futuro donde todos podamos alargar la vida de nuestros objetos. La impresión 3D, en este caso, es un paso más hacia un mundo más sostenible, donde reparar y reciclar pueda convertirse en el motor del cambio de nuestra sociedad.

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